La emergencia se concentra principalmente en las regiones de Ñuble y Biobío, ubicadas a unos 500 kilómetros al sur de Santiago, donde el fuego avanza impulsado por las altas temperaturas y los fuertes vientos.
Los bomberos y brigadistas continúan trabajando contra reloj para contener 14 focos de incendio que permanecen activos en la zona. A pesar del despliegue de recursos terrestres y aéreos, las condiciones climáticas siguen dificultando las tareas de control y extinción, mientras crece la preocupación por la cercanía de las llamas a áreas pobladas.
Al actualizar el reporte oficial, el ministro de Seguridad Pública, Luis Cordero, confirmó el trágico saldo de víctimas fatales: “Además del fallecido del día de ayer, tenemos 15 fallecidos en lo que va el transcurso de esta mañana, específicamente estos en la región del Biobío”, señaló este domingo.
Pese al despliegue masivo de brigadistas, bomberos y fuerzas militares tras el decreto de Estado de Catástrofe, la situación sigue siendo crítica. La combinación de temperaturas extremas, baja humedad y ráfagas intensas de viento mantiene activos los 14 focos de incendio, que avanzan sin control en distintas localidades.
El presidente Gabriel Boric declaró el estado de desastre natural para las regiones afectadas: “Ante los graves incendios en curso, he decidido declarar el estado de desastre natural para las regiones de Ñuble y Biobío (...) Todos los recursos están disponibles”. Además, confirmó que viajará a las zonas afectadas para supervisar el operativo y acompañar a las comunidades damnificadas.
Tras una reunión del comité de crisis, el ministro del Interior, Álvaro Elizalde, reconoció: “Estamos enfrentando un cuadro complejo”. Las llamas continúan amenazando zonas habitadas, y la prioridad absoluta de los equipos de emergencia es proteger la vida de las personas y rescatar a quienes quedaron cercados por el fuego.
El gobernador regional del Biobío, Sergio Giacaman, advirtió que la situación actual supera en gravedad a la vivida tras el terremoto de 2010 y alertó que las condiciones meteorológicas previstas podrían agravar aún más el panorama. Según explicó, las altas temperaturas y el viento pronosticados para las próximas horas podrían acelerar la propagación de los incendios.
Desde el Servicio Nacional de Prevención y Respuesta ante Desastres (Senapred) también alertaron sobre los riesgos del calor extremo. “Hoy y mañana tendremos temperaturas extremas que son un riesgo para la salud por la exposición, pero que además generan condiciones propicias para la propagación de incendios forestales. Es un escenario complejo”, señalaron.
En este contexto, el ministro del Interior adelantó que el Gobierno evalúa la posibilidad de decretar un toque de queda, especialmente durante la noche, para restringir desplazamientos y evitar la aparición de nuevos focos de incendio.

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